© Vasco Neves

ERMITAS PANORÁMICAS

Y PAISAJES QUE SE PIERDEN DE VISTA

Uno de los valores de referencia en el concejo de Serpa es su paisaje. Algunos lugares son especialmente interesantes para su observación e interpretación, como las cumbres y elevaciones en las que se sitúan las ermitas de Nª Sr.ª de Guadalupe y de Nª Sr.ª das Pazes. Venga a conocerlas y a disfrutar del ambiente tranquilo que estas ermitas y los paisajes que las rodean transmiten.

ERMITA DE Nª SR.ª DE GUADALUPE

 

Esta ermita, dedicada a la patrona del concejo, se sitúa a 1 km de la ciudad, en el alto de la sierra de São Gens, una cumbre localmente conocida como «altinho» (altito). Para un acceso más directo debe ir por la carretera nacional 260 (sentido España) y girar en el cruce (a la derecha), en dirección a la Posada que igualmente se localiza en esa elevación. 


El culto a Nª Sr.ª de Guadalupe es muy antiguo en la región y aquí habría sido introducido, en el siglo VI, por un arzobispo de Sevilla. En Serpa, la devoción popular se inició en el siglo XIV.


La ermita fue edificada en el siglo XVI y destaca por la simplicidad y armonía de sus formas, por la blancura de sus paredes encaladas y por la cubierta de teja árabe y ladrillo. En el interior, tiene una bonita pila bautismal y un sencillo altar en talla dorada.

© Vasco Neves

EL PAISAJE QUE SE OBSERVA DESDE ESTE LUGAR ES SENCILLAMENTE MARAVILLOSO

En días claros, sin nubes, es posible identificar los concejos vecinos y su amplitud. La vista inmensa y la presencia de la capilla otorgan al lugar un ambiente tranquilo y sereno que lo hacen ideal para concluir un día de asueto. En el merendero que allí se localiza puede picar algo y disfrutar de la fantástica puesta de sol que se extiende sobre la amplia llanura.

El Domingo de Pascua se realiza, desde aquí, la procesión en honor de Nossa Senhora de Guadalupe, cuando las andas con esta imagen mariana bajan hasta la iglesia de São Salvador, localizada en el centro de la ciudad. Este es uno de los momentos especiales de estas festividades, junto con el Cortejo histórico-etnográfico, en el que centenas de serpenses se visten a rigor, simulando hábitos y usos antiguos, mostrando a los espectadores de este desfile lo mejor que la tradición dejó a su concejo.

© Vasco Neves

ERMITA DE Nª SR.ª DAS PAZES

 

Hablar de ermitas panorámicas y no referir la Ermita de Nª Sr.ª das Pazes sería impensable. Situada en la feligresía de Vila Verde Ficalho, el mejor acceso para encontrarla es salir de la plaza de la villa donde se sitúa la junta de feligresía, entrando por la Avenida das Forças Armadas, pero girando justo después en la Travessa do Barranco (a la derecha). Siguiendo siempre por la vía asfaltada, que baja hacia el sur y, después de tres kilómetros, estará junto a la pequeña iglesia.


La pequeña y encantadora ermita, una mezcla de estilo vernáculo con elementos manuelinos y barrocos, marca uno de los puntos más altos de este entorno y otorga a este lugar un cariz sagrado. Los alrededores, aquí, son simplemente deslumbrantes, una llanura suavemente ondulada, con una pequeña y sencilla capilla blanca rodeada de frondosas encinas, en aquella que es tal vez la mayor mancha de montado de encina del concejo. 

© Manuela Sousa

Este sitio tiene una atmósfera especial que hace justicia al nombre de la ermita. Su construcción ha sido objeto de diversas interpretaciones. Para unos, está relacionada con la "Leyenda de Nuestra Señora de las Paces": en el tiempo de la guerra de España contra Portugal (siglo XVII), hubo una gran batalla en Ficalho durante la que se apareció una santa en la copa de una encina y que hizo terminar la guerra; y, por ese motivo, se habría construido en el lugar la ermita de Nossa Senhora das Pazes, patrona de la población. Para otros, habría sido edificada antes de eso, durante el reinado de D. João III (siglo XVI), como símbolo de unidad entre los naturales de Ficalho y de Rosal de la Frontera.

En el siglo XIX, la Orden de Avis cedió la posesión de estos terrenos al Marqués de Ficalho, donante de esta parcela extrema de Portugal. Pero el acceso al pequeño templo permaneció abierto a todos los que lo deseasen. Claro que el momento de mayor destaque, cada año, es el 1er fin de semana después de Semana Santa, fecha de la fiesta y romería. En el terreno junto a la ermita se juntan las poblaciones de ambos lados de la frontera para convivir y reforzar los lazos de vecindad, en la comunión de la procesión, las meriendas y la música y los bailes.

El lugar ideal para un recorrido a pie o en bicicleta, desde la villa hasta la ermita. Una vez allí, puede aprovechar para hacer un agradable picnic, resguardándose a la sombra de una de esas frondosas encinas. 

En la zona de ocio anexa al templo existen mesas y bancos que puede utilizar para colocar los diversos manjares. En Vila Verde de Ficalho no faltarán buenos productos locales para llevar.

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