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CONJUNTO CLASIFICADO DEL NÚCLEO

INTRAMUROS

Quien llega a Serpa no deja de notar las imponentes murallas, Monumento Nacional (ver decreto del Diário da República) que rodea todo el núcleo urbano clasificado en 2011 como Conjunto de Interés Público (ver orden ministerial en el Diário da República). Aquí se sitúan los monumentos más emblemáticos de la ciudad, testigos de la prolongada y significativa historia de este territorio.

EVOLUCIÓN HISTÓRICA

Diversas intervenciones arqueológicas han revelado la ocupación de este lugar desde el periodo calcolítico, y hay igualmente restos de ocupación de la Edad del Bronce y de la Edad del Hierro. En la época romana, Serpa habría sido un importante punto de apoyo en la vía que unía Beja con Huelva, destinado a albergar a los funcionarios estatales de paso, y que disponía de aposentos, termas, caballerizas, talleres y almacenes.

 

Los restos más antiguos de la fortificación del lugar datan de la época islámica, donde destaca la actualmente denominada Torre da Horta. Con la reconquista cristiana en el siglo XIII se reformula la fortificación y, a principios del siglo XIV, D. Dinis ordena el refuerzo de este sistema defensivo, mediante la reedificación y expansión del amurallado. En el reinado de D. Manuel I se construye nueva muralla, que corresponde a la mayoría de los vestigios hoy visibles. El núcleo más antiguo de todo el conjunto es la zona junto al castillo conocida como barrio del «Castillo Viejo», aún hoy de cariz popular con arquitectura de piso bajo y urbanismo estrecho y trazado irregular. El restante tejido urbano se va definiendo paulatinamente a lo largo de dos siglos, en especial XV y XVI, y se expande por la zona más baja hasta los límites de la muralla. Allí conviven ejemplares de arquitectura vernácula con la más erudita, casas de piso bajo con casas de dos pisos, y también casas solariegas que incluyen bellos detalles de cantería y hierro forjado, muchos de ellos blasonados, que muestran la ocupación aristocrática a finales del siglo XVII y principios del siglo siguiente.

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PATRIMONIO MONUMENTAL

Serpa, tierra fronteriza de conflictos frecuentes era, en vísperas de la "Reconquista", una población fortificada importante, que dominaba fértiles tierras de cultivo. La vieja muralla, implantada en la cima de una pequeña elevación, delimitaba un área con cerca de 21 000 m2. A finales del siglo XIII, D. Dinis, en un esfuerzo de reorganización cristiana del Alentejo, refunda la villa musulmana y manda construir de raíz el alcázar y una imponente Cerca urbana con 65000 m2. 


Es bastante posible que el mismo campanario de la Iglesia de Santa Maria, que incluye en su interior una estructura cilíndrica, sea el testimonio vivo del minarete de la antigua mezquita.


En algunos tramos de muralla se conservan aún señales del pasado islámico en tapial y en dos torres: la de Horta, parcialmente reaprovechada en las obras del castillo gótico, y la del Reloj, transformada en el siglo XVI en torre relojera, la que se cree que es la tercera más antigua del país.

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PRIMERA REPRESENTACIÓN ICONOGRÁFICA DE SERPA

 

son los dibujos de Duarte de Armas, de principios del siglo XVI. En ellos la villa aparece inscrita en una doble cintura de murallas: la muralla principal y la barbacana, donde pocas son las casas con menos de un piso, lo que significa que pertenecían a "hidalgos, caballeros y escuderos y otra gente gorda". La cerca, que revela un trazado de tendencia reticulada que permanece aún legible en el actual núcleo, está interrumpida por tres puertas que toman su nombre de los caminos que de ellas surgían: Beja, Moura y Sevilla. En el siglo XVI, la villa de Serpa era un centro urbano de cierta importancia en la región. En la primera década de este siglo presentaba cerca de 500 hogares (2 500 habitantes) y ya se había expandido fuera de los muros, en dirección a la Iglesia de São Salvador, para lo que se abrió la Puerta de São Martinho y se edificó una ermita con la misma evocación. 

© Duarte de Armas, Conjunto

Entre los edificios creados en ese periodo, prueba del efectivo crecimiento del aglomerado, destaca, en 1502, la Iglesia de São Francisco y el Convento de S. Francisco.

También en esa época se levanta el complejo de la
Misericórdia, que incluía "iglesia pequeña, pero notablemente ornamentada de talla y oro, piedra falsa y azulejo fino".

Sobre el paño Este de la muralla medieval, en los últimos años del siglo XVI, Francisco de Melo, alcalde mayor de Serpa, manda construir el edificio que se conoce hoy con el nombre de Palácio Ficalho.

Para llevar agua en exclusiva al palacio se levantó sobre el mismo paño de la murallaha

un acueducto sobre la arcada de vano redondo que continúa hasta la extremidad Sur, donde remata en una gran noria apoyada en la boca de un pozo.

DESPUÉS DE LOS AÑOS TURBULENTOS QUE SIGUIERON A LA RESTAURACIÓN,

 

años de guerra y de consolidación de la independencia, la villa de Serpa es escenario de un nuevo brote de construcción marcado, naturalmente, por preocupaciones defensivas, pero no solo. 


En el siglo XVII tienen lugar la reconstrucción de las iglesias de São Salvador y de Santa Maria, edificios cuya construcción se remonta al siglo XIV pero que conservan de esa época vestigios escasos.


Del final de este siglo destaca la Iglesia y Convento de São Paulo y el Calvário, edificio de planta circular y cobertura en cúpula, con piedras irregulares incrustadas en las paredes exteriores y la Capilla de Nossa Senhora dos Remédios, en estilo plano.


Durante la crisis de sucesión de 1580 Serpa y su castillo cayeron ante las tropas españolas. En el momento de la Restauración de la independencia de Portugal - de los primeros en izar el pendón de Portugal -, los dominios de la villa y su castillo fueron donados por D. João IV (1640-1656) al Infante D. Pedro (1641), y se incorporaron a la Casa del Infantado. Configurándose la Guerra de la Restauración, a semejanza de otras plazas en la región fronteriza, también esta sufrió obras de modernización, con proyecto a cargo del arquitecto Nicolau de Langres, que nunca fueron concluidas. La proyectada fortificación abaluartada que debería defender la población solo fue parcialmente ejecutada, materializada en el Fuerte de São Pedro de Serpa, concluido en 1668.

© CMS, Puertas de Beja

En 1674, el príncipe regente y futuro rey, D. Pedro II, otorga a la villa el título y los privilegios de "Villa Notable", justificados por el número de habitantes (más de 1500), por la nobleza de las gentes, de donde salieron muchos hombres insignes - tanto en las letras como en las armas -, y por la posición militar estratégica que ocupaba.

© CMS, conjunto

entrada del castillo

Como resultado de la participación de Portugal en la Guerra de Sucesión de España, la villa fue tomada en 1707 por las tropas españolas comandadas por el Duque de Osuna, que se retiraron al año siguiente, no sin antes provocar grandes daños, especialmente en el castillo y en la cerca urbana. De hecho, la explosión de la torre del homenaje produjo unas bellas y sorprendentes ruinas.

 
Al contrario del resto del país, la población de la villa no aumentó durante el siglo XVIII, tal vez debido a la excesiva sensibilidad de la economía local a las fluctuaciones de la producción de trigo, que crearon incontables situaciones de crisis, especialmente en la segunda mitad del siglo.


A pesar de todo, la urbe no perdió importancia social. En 1758 se registraron 5576 habitantes, y se veía que era villa "notable y de elevado crédito" por las "casas de las personas de primera grandeza". 

 

A finales del siglo XVIII se construye intramuros la iglesia de Nossa Senhora do Carmo, conocida como Santuário, interesante testigo de la arquitectura neoclásica del Bajo Alentejo.

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