© Manuela Sousa, Pueblo de Brinches

POR LAS VILLAS

Y PUEBLOS DEL CONCEJO

Además de la ciudad de Serpa, existen incontables motivos de interés en este concejo. Si prefiere los espacios urbanos, puede recorrer sus villas y pueblos y conocer, con otro detalle, el día a día de las comunidades que allí viven.

Pasear por las calles, llenas de bonitas casas blancas enmarcadas por barras coloridas, sentir las rutinas, picar algo en una taberna, descubrir pequeños cantos, admirar iglesias y capillas o descansar en sus tranquilas plazas, son oportunidades únicas de sentir el latir de la vida por allí. Las sedes de feligresía, por su mayor dimensión y dinámica, merecen una visita con más tiempo.

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PIAS

 

Cabe destacar la plaza de la iglesia y la bella panorámica de la villa que desde ella se contempla, donde sobresale la torre del campanario, erguida en el siglo XIX, y que pertenecía a una iglesia que nunca llegó a ser concluida. 

 

En esta misma plaza está instalada la Sociedad Agrícola local, cuya visita le permite conocer detalles del proceso de producción vinícola y su antigua destilería y respectivos utensilios, todos ellos patrimonio de la historia del vino de Pias. Puede complementar esta visita acercándose al espacio museológico rural de la junta de feligresía. A 2 km de Pias, en la carretera hacia Moura, merece la pena visitar la ermita.

© Manuela Sousa

Con un poco de suerte, podrá asistir al ensayo del grupo coral y etnográfico "Os Camponeses de Pias" en la taberna que les sirve de sede, situada en la calle principal de la villa, en la carretera que une Serpa y Moura. Las tabernas siempre fueron los lugares donde los hombres entonaban el cante alentejano, pero desde que esta fue adquirida por los Camponeses, los cantos están más asegurados.

(sepa más sobre la Ruta del Cante)

© CMS, Ruta del Cante

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EL PUEBLO DE BRINCHES

 

destaca por la antigüedad de su historia -su nombre deriva de los paños de lana que, desde la época romana, se fabricaban aquí, y aún quedan vestigios del antiguo batán con el que se trabajaba la lana. Cuenta con una curiosa diversidad de edificios más eruditos, de finales del siglo XIX hasta los años 1950, junto con los típicos inmuebles de corte vernáculo alentejano. Entre los más notables, destaca la bonita iglesia principal, construcción tardo-medieval con un hermoso portal manierista, situada en el punto más elevado de la población, en una plaza con bellas casas de uno y dos pisos. 

A la entrada de Brinches por la carretera de Serpa se puede observar la ermita de Nossa Sr.ª da Consolação, edificada durante los siglos XVI y XVIII, en un lugar en el que, según la leyenda, apareció la imagen de esta santa sobre un olivo. Dos semanas después de Semana Santa se celebra su fiesta con procesiones en la población entre la iglesia matriz y la ermita.

© Manuela Sousa

Cerca de Brinches se encuentra la mina de Orada, explotación abandonada en 1971 cuya «corta», desde entonces, se ha ido inundando. El gran cráter dio origen a un enorme lago con bonitos colores. La mina está vallada para prevenir descuidos y tiene varios avisos de prohibición de tomar baño que deben ser respetados.

Los Moinhos Velhos se sitúan en esta feligresía, en la orilla izquierda del río Guadiana. En uno de ellos se puede observar la construcción en piedra apilada, la represa y las cajas de las compuertas. Esta es una zona del Guadiana especialmente bonita e interesante para hacer piragüismo. Recorrer la apacible dehesa de encina que se sitúa a sus orillas también es una buena propuesta.

LOS ORÍGENES DE VILA NOVA DE SÃO BENTO SE REMONTAN AL SIGLO XIV

 

cuando los frailes de la Orden Militar de Avis se establecieron en Serpa por orden de D. Dinis y fundaron los Montes da Abóbada, Cabeço de Vaqueiros y Fonte dos Cantos. Cuenta la leyenda que São Bento (San Benedicto) protegió a los habitantes del pueblo en la lucha victoriosa contra los soldados castellanos, mucho más numerosos.


Cabe destacar, como monumentos, la iglesia principal, templo barroco reconstruido a principios del siglo XX, la iglesia barroca de São Bento situada cerca del cementerio y la capilla de Nossa Sra. do Desterro en la Herdade da Abóbada. 

La fiesta de San Sebastián, celebrada el 20 de enero, las fiestas de las Santas Cruces a principios de mayo - cuyas procesiones son aromatizadas por ramos de romero que cubren el recorrido - o la feria anual del último fin de semana de julio en adoración al santo patrón son momentos mayores para conocer la cultura de las comunidades locales.

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VILA VERDE DE FICALHO, LA FELIGRESÍA MÁS DISTANTE DE SERPA

 

(se sitúa bien cerca de España), es conocida por su aceite de oliva, aceitunas, miel y vino, productos que se pueden adquirir allí. 

El nombre Ficalho se cree que deriva de la unión de las palabras Finis + Calle por algunos interpretada como fin del viaje de los caballeros que hacían la etapa entre Pax Julia (Beja) y Arucci Vetus (Aroche) y por otros como el fin de la carretera debido al paso del río. Se supone que sus orígenes se remontan al Paleolítico, aunque la mayor parte de los vestigios arqueológicos existentes sean del periodo romano. La población se formó en 1232, año en que D. Sancho II conquistó toda la orilla izquierda del Guadiana, y fue sede del concejo hasta 1836.

Cabe destacar la iglesia principal del siglo XVIII, situada en una gran plaza enmarcada por bonitas casas bajas. 

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El Museo de Ficalho es el lugar adecuado para conocer algunos de los aperos relacionados con las actividades agrícolas de la comunidad, así como algunos objetos religiosos.

A 2 km del pueblo, en una pequeña elevación rodeada por un extraordinario montado de encina, uno de los más bonitos del concejo, se sitúa la ermita de Nossa Sr.ª das Pazes, erigida en el siglo XVI. 

La sierra de Adiça y de Ficalho, que se extienden al norte de la localidad, son otros puntos de visita obligatoria. Para alcanzar su punto más alto, el "Talefe", tendrá que hacerlo a pie, por "caminos de cabras" o a través de la densa manta de arbustos existente.

VALE DE VARGO

se sitúa en las orillas del Enxoé, un afluente del río Guadiana. Hasta la reforma liberal perteneció al concejo de Moura y estuvo también anexada a Pias. Son incontables los vestigios que demuestran la instalación de comunidades humanas en su territorio desde la época romana. La iglesia parroquial de S. Sebastião es el edificio más interesante de esta localidad. De características populares, constituida por volúmenes diferenciados, de gran austeridad y solidez, está erguida en una pequeña elevación y su construcción se remonta a finales del siglo XVI, aunque ya ha sufrido varias reconstrucciones desde su origen. Cabe destacar el pórtico, de características góticas, y la capilla mayor, abovedada. Este templo sustituyó a otro allí existente en la época visigoda. Además de la iglesia principal, hay que destacar en el patrimonio edificado de esta tierra, restos de lo que se cree que fue una antigua residencia señorial medieval. Se trata de una fachada de aquella época (siglo XIV), existente en las traseras de la Casa do Povo, que conserva una puerta ogival; sin embargo, nada más sobrevive de la casa original.

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VALE MORTOS

Situada en una de las zonas más tranquilas del Alentejo, en el mismo corazón de la denominada Sierra de Serpa, encontramos la localidad de Vales Mortos. La fundación de esta población se remonta a la segunda mitad del siglo XIX; en su urbanismo, revela una planta ortogonal, seguramente influencia del racionalismo industrialista de la vecina área industrial de fundación inglesa. Fue en la actual Rua Larga, según la tradición, donde se habría construido la primera cabaña y las primeras casas de tapial erigidas en las Ruas de Paimogo y de Serpa. Aquí, y en los alrededores, se pueden admirar aún grandes construcciones de arquitectura de tapial, residenciales o espacios de trabajo, ejemplo de que esta técnica permitía edificaciones mayores que las habituales casas bajas de una planta. Su localización geográfica, concretamente el hecho de ser una zona de paso hacia las minas de S. Domingos, contribuiría de forma decisiva a que allí se estableciera alguna población, que denominó al lugar recién creado Aldeia do Pica-Teles, probablemente a partir del nombre del primer residente. Más tarde, pasó a llamarse Vales Mortos. La razón de este topónimo, aunque también sin comprobar, sería que los valles de alrededor no se cultivaban, sino que se dedicaban a la producción de miel (colmenares). 

SANTA IRIA

está situado junto a la carretera que, desde Serpa, llega a la mina de São Domingos. Pequeña localidad encajada en un estrecho valle por donde pasan las aguas iniciales del arroyo de Limas tiene, en su iglesia parroquial -dedicada a la santa patrona- uno de los más relevantes monumentos del concejo. Clasificado como Inmueble de interés público, es un pequeño templo de gran sencillez estructural y carácter vernáculo, integrable en el ciclo de la arquitectura tardo-gótica alentejana, y con vestigios de pintura parietal.

© Alentejo T

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VALE DO POÇO

es una pequeña localidad que nace del acceso al agua y de la existencia de algunos valles de cultivo y laderas de pastoreo, en un punto intermedio de la vía que une Vales Mortos con la mina de S. Domingos, consecuencia de la gran dimensión de la población residente en esta zona entre finales del siglo XIX y la 1ª mitad del siglo XX. Actualmente, su gran punto álgido anual es la Feria Agropecuaria Transfronteriza (a principios de septiembre) que reúne a productores locales, donde destaca el ganado ovino, y también congéneres de las vecinas localidades españolas, que promocionan sus productos, además de presentar un cartel de animación cultural y musical. ¡Una feria que tiene que conocer!!

A-DO-PINTO

es el ejemplo de una localidad nacida de una explotación agrícola («monte»), usando aún el patronímico del grupo familiar original, como sucede en tantas localidades del Alentejo. Situada en la ruta que se va intensificando, entre Serpa y Ficalho, principalmente después de fundada Aldeia Nova (hoy villa) de S. Bento, tiene algunos edificios y elementos vernaculos curiosos y, en los más modernos, destaca la Escuela Primaria, inmueble representativo de las infraestructuras construidas para las conmemoraciones de los Centenarios de la Nación Portuguesa, en la década de 1940. Su gran dimensión muestra -como en tantas otras por todo el país- el mucho mayor número de residentes que aquí vivían antes de la mecanización de la agricultura regional, ya que los amplios y fértiles campos que rodeaban el pueblo exigían, seguramente, mucha mano de obra.

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ENLACES ÚTILES

 

En estos artículos podrá encontrar información más detallada sobre algunos de estos puntos para preparar su visita:


Ermitas panorâmicas y paisajes infinitos
 

Sierra de Ficalho
 

Ruta de piragüismo, por este río abajoo

Recorridos en bicicleta
 

Recorridos a pie desde Brinches
 

Ruta a pie desde Vila Verde de Ficalho

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